Nota del día

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viernes, 8 de julio de 2011

LAS RELACIONES EXTERIORES DE MÉXICO

Luz Elena Inés Bueno Zirión 

Embajadora de México en Trinidad y Tobago hasta 2007.

Actualmente maestra en UPAEP Mérida para la licenciatura de Relaciones Internacionales.




Hace veinte años, los estudiosos de la diplomacia afirmaban que el papel de los embajadores, en el futuro, se vería disminuido por la facilidad de las comunicaciones entre mandatarios, por lo que su función se reduciría, con toda seguridad a la realización de trámites. El mundo sería unipolar y hubo quien afirmó que habíamos alcanzado el fin de la historia.
También hace veinte años los diplomáticos pretendían reducir la diplomacia a la habilidad comercial, había que salir a vender, en el comercio estaba la solución de todos los problemas.
Hoy en día, nada queda de aquellas afirmaciones, no se ha reducido la función de los diplomáticos, ni su importancia, al contrario, cada día cobra mayor relevancia y si bien, es fundamental promover el comercio, no se reduce a esa actividad su ocupación, antes al contrario, aumentaron responsabilidades al ampliarse los temas de la agenda internacional.
El diplomático actual tiene que conocer de muy diversas cuestiones que van del comercio al calentamiento global, de la seguridad nacional y terrorismo a la promoción cultural, la defensa de la democracia y los derechos humanos y el narcotráfico por otro lado, podría  continuarse el listado de los temas que tendrá que manejar un diplomático. 
Es preciso  entender que en una representación diplomática se deberán trabajar los temas que interesan a su país, al país en el que se encuentra ubicada, o aquellos que se están dirimiendo en los organismos internacionales. Aunque  no todos los tópicos se revisen todo el tiempo en todas y cada una de las representaciones diplomáticas, en virtud de que cada una de ellas tiene, podría decirse, su propia vocación, sucede que pueden realizarse diferentes reuniones internacionales relativas a muy diversas cuestiones y siempre se requiere estar preparado. Un embajador mexicano decía, “Entiéndase que Belice no es París, pero París tampoco es Belice y para el diplomático siempre hay oportunidad de realizar acciones importantes en favor de su país en cualquier destino en que le toque en suerte representar a su nación.
A pesar de la facilidad de comunicarse entre mandatarios y de los múltiples encuentros que tienen en reuniones de los diferentes organismos, donde les resulta cada día más fácil establecer un diálogo directo y no a través de un agente diplomático, por muy su representante que sea, es necesario recordar que no sólo dialogan los mandatarios entre sí, ni estos son la última palabra en los países, la democracia ha llevado a considerar a otros actores en las naciones como son los miembros de los congresos locales a gobernadores de los estados, partidos políticos, organizaciones no gubernamentales, empresarios y aún a los individuos miembros de la sociedad civil que tienen algo que decir, que acuden a las instancias internacionales para levantar su voz y requieren de atención y respuesta. Es también a éstos a los que una Representación diplomática escucha, brinda atención y negocia para lograr acuerdos comunes.
El orden internacional cada día tiene mayor influencia en la vida cotidiana de las personas; los acuerdos que se alcanzan en la diplomacia bilateral o multilateral se reflejan, muchas veces, en la mesa de los ciudadanos, dependemos de qué y cómo se produzcan los alimentos, no sólo en nuestro entorno, sino en lugares tan alejados como Chernobyl, recuérdese el gran problema que significó en México haber comprado leche en polvo de ese país después del desastre de la planta nuclear. La humanidad ha caído en cuenta en la importancia que las acciones individuales tienen para el bien común, un ejemplo muy sencillo es el de los desechos diarios o los desechos orgánicos que contaminan los mares comunes del planeta. En cuanto a la economía relataré las palabras de un ex Secretario de Hacienda cuando en una entrevista radiofónica  decía “¿Cómo se le explica a la gente que el problema económico que está sufriendo México se debe a una crisis económica originada en Rusia?”
El diplomático del día de hoy tiene la responsabilidad, no sólo de estar informado, sino de ser capaz de  prevenir, alertar y proponer soluciones. Debe comprender el país en el que se encuentra y a partir de éste, la región y los problemas que la aquejan; también debe conocer de diplomacia multilateral, conocer los organismos internacionales y los temas que se debaten, debe conocer los organismos regionales y procurar que la participación de país en los mismos, además de ser propositiva sea del mayor beneficio para su nación. Debe ser capaz de identificar los riesgos, todo aquello que es, o puede convertirse, en una amenaza para su país y para el ámbito internacional
En el caso de México, donde al menos el diez por ciento de su población ha decidido emigrar, en su mayoría a los Estados Unidos, requiere de un cuerpo consular sólido. Nuestro país ha sido creativo en el área consular, ha apoya do de diversas maneras a los connacionales que viven allende las fronteras. La protección no se reduce a esperar a que vengan al consulado aquellos que tienen problemas sino que la desarrolla en todos los ámbitos posibles, en el terreno multilateral buscando acuerdos entre naciones y solicitando jurisprudencia, a través de la presentación de situaciones ante comisiones y tribunales internacionales, recuérdese el caso Avena, presentado ante la comisión interamericana de derechos humanos,  en defensa de los mexicanos sentenciados a la pena de muerte en los Estados Unidos (cincuenta y cuatro para ese momento) en el que se solicitaba una revisión de sus casos en virtud de no haber sido notificados de su derecho a la protección consular al haber sido detenidos. A pesar de no haber sido vinculante, la resolución favorable ha influido de manera determinante para que se revisen algunas de las sentencias y, sobre todo, ha desalentado a las diferentes fiscalías del país vecino para solicitar de manera automática la pena de muerte en contra de mexicanos obligándolos a buscar   otras sentencias menos violentas. 
La diplomacia ha hecho de la protección una manera de realizar la función consular buscando e inventando maneras de defender a los mexicanos que suelen encontrarse en situaciones de desvalimiento ante la autoridad en el país vecino. Los consulados mexicanos son pioneros e incansables en múltiples formas de ejercer la protección y ha sido enseña para que de otros países imiten sus innovadoras acciones, como es el caso de la matrícula consular.
Desde que México nació a la vida independiente mostró una vocación pacifista y de respeto a los derechos de las demás naciones. Ha sufrido, además, invasiones y guerras injustas por la ambición de los poderosos. Eso ha llevado al país a desarrollar una política internacional basada en la observancia de la ley internacional y la atención a los principios básicos de convivencia. México siempre ha defendido la causa de los que sufren injusticia y quebrantos en su vida democrática. México ha defendido siempre el respeto a las naciones y su justo derecho a la autodeterminación. Ha habido grandes diplomáticos mexicanos, como don Alfonso García Robles, arquitecto del Tratado de Tlatelolco, galardonado con el premio Nobel de la Paz en 1982, por su importante contribución a las negociaciones de desarme
En resumen, el diplomático de hoy tiene oportunidad, como nunca antes, de estar presente en el punto donde se toman las decisiones y, más aún, de influir de una manera decisiva en ellas; la responsabilidad es enorme, pero la oportunidad también ¿podría haber algo más excitante que conocer, desde dentro, como se avanza en un consenso sobre el cambio climático? ¿Podría haber algo más emocionante que, siguiendo el sueño de Bolívar, buscar la integración con América Latina? ¿Habrá algo más justo que, siguiendo los principios marcados en la constitución mexicana ayudar a lograr un mundo más justo para los que nada tienen? Esas son las posibilidades de un diplomático el día de hoy. ¿No suena realmente atractivo?


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